Con el objetivo luchar contra la ingesta de bebidas alcohólicas en adolescentes, FADA continúa su campaña de concientización, bajo el concepto “Menores ni una gota,” con foco en el rol que tenemos los adultos responsables

La etapa de la adolescencia acarrea un sinfín de cambios para la persona, su familia y entorno, que pueden ser desafiantes. Es el momento por excelencia de crecimiento y de experimentación de cuestiones nuevas; entre estas, el consumo de alcohol. Cada vez desde una edad más temprana, los menores de 18 años están expuestos a las bebidas alcohólicas. Y, factores como la baja tolerancia a la frustración de los adolescentes, la necesidad de sentirse parte de un grupo copiando conductas, y la escasa presencia de los padres como referentes, pueden provocar el consumo precoz y desmedido de alcohol.

En este contexto, en Argentina, la cantidad de menores de entre 12 y 17 años que consumen alcohol se incrementó de 42% al 60,5% en los últimos años, mientras que el porcentaje de esta población con consumo perjudicial y de riesgo se duplicó: pasó del 11,9% al 23,2%. En tanto, la edad de inicio es a los 13 años y medio.

Ante este panorama alarmante, la Fundación Argentina de Destilados y Aperitivos (FADA), en alianza con Fundación Padres, desarrollaron una campaña de concientización sobre el rol que nos toca como adultos responsables, bajo el concepto “Menores ni una gota”. ¿El objetivo? Luchar contra el consumo de alcohol en menores desde una perspectiva preventiva y educativa, aportando razones que evidencien por qué el único consumo entre los menores debe ser cero.

“En épocas festivas, el consumo de alcohol se hace mucho más presente y frecuente”, indican desde FADA.

Estrategias para abordar la problemática

Así como la adolescencia representa una etapa desafiante tanto para la persona y su entorno, también es un momento donde se abre una puerta a infinitas posibilidades para el aprendizaje.

Desde FADA, señalan que la problemática del consumo precoz de alcohol se combate desde una perspectiva integral, siendo responsabilidad de todos los actores involucrados: adolescentes, amigos, padres, educadores, industria y entidades gubernamentales. Conforme a esto, se han trazado varias estrategias:

Como Familia

  • Evitar consumir alcohol frente a menores, ya que ellos son como esponjas que absorben y utilizan las conductas de los adultos como patrón de modelaje de su propia conducta.
  • Involucrarse en el cuidado y desarrollo de los adolescentes del hogar.
  • Generar instancias de conversación periódica con los jóvenes, conocer sus anhelos, expectativas y frustraciones.
  • Comunicarse y crear ambiente familiar de confianza y contención.
  • Dar el ejemplo en el hogar, manteniendo un comportamiento responsable cuando se trata de consumo de alcohol.
  • Hablar tempranamente sobre los riesgos de consumir bebidas con alcohol.
  • Fomentar la actividad deportiva permanente entre los menores para ayudar a crear hábitos de vida sana, de compromiso, equipo y responsabilidad.

Como Comunidad

  • Promover la participación de los menores y adolescentes en actividades de ocio organizadas y supervisadas por los adultos.
  • Fomentar la actividad deportiva permanente entre los menores para ayudar a crearles hábitos de vida sana, de compromiso, equipo y responsabilidad.

Como Comercio

  • No vender alcohol a menores.
  • Pedir identificación para acreditar que un joven es mayor de 18 años.
  • Anunciar claramente en el local el compromiso con esta medida.

“Menores ni una gota” refuerza el compromiso de FADA por el consumo responsable de alcohol e invita a todos los actores a involucrarse activamente en esta problemática que alarma a nuestra sociedad.

Fuente La Nación

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